61. Objetores


Ha tenido lugar en Asís la Tercera Conferencia Nacional de los Objetores de Cáritas[1]. Con tal ocasión se presentó un amplio estudio sobre el <<estilo de vida>> de los jóvenes <<objetores de Cáritas>>. Entre otras muchas, se les dirigió esta pregunta: <<¿En qué ejemplos os habéis inspirado para vuestras respectivas opciones?>> Entre los nombres que los interpelados podían dar también se encontraba el de Jesucristo.

El hecho resulta inmediatamente desconcertante: para un cristiano, Jesús no puede ser un <<ejemplo>>. Un ejemplo pueden serlo esos imitadores suyos que son los santos. En cuanto a Cristo, resulta superfluo recordar que para quien tiene fe en él, la función de orientador de camino (<<Lo que he hecho yo, hacedlo también vosotros>>) queda asimilada e infinitamente superada por su misterio de participación trinitaria que hace que, sin su intervención, <<no podemos hacer nada>>. ¡Algo más que un simple ejemplo!

Podríamos seguir leyendo los resultados de las respuestas proporcionadas por los 658 <<objetores de Cáritas>> entrevistados. Para estos jóvenes, Jesucristo se halla sólo con un mísero 6,5%, en cuarto lugar entre <<los ejemplos que han inspirado su opción de vida>>. En primer lugar, con un triunfal 49,2% está Gandhi. En segundo lugar, pero bastante distanciado (8,1%) aparece Lorenzo Milani; en el tercero (7,3%) Martin Luther King; en el cuarto –como apuntábamos- un tal Jesucristo, seguido por Nelson Mandela (2,9%) y, finalmente, la Madre Teresa de Calcuta, con un 2,7%. Nos falta anotar que casi el 75% declara ir a misa al menos el domingo; y más del 29% va <<todos los días o más de una vez a la semana>>.

Resulta difícil entonces comprender qué significado tiene la misa para esos jóvenes que no ven a Cristo ni siquiera como principal, por más que este término resulte reductivo, <<ejemplo de vida>>. Y surgen nuevos interrogantes al constatar que más de la mitad es catequista o miembro de asociaciones religiosas o componente de consejos parroquiales. <<Y los restantes –citando el texto de la agencia SIR, que publicó estos resultados- están comprometidos de alguna manera y con diferentes funciones en la vida de la comunidad católica.>>

Nos preguntamos qué ha sido de la fe de jóvenes a menudo admirables, sobre cuya generosidad y compromiso humano no es lícito dudar, pero que –aún llamándose <<cristianos>>- escogen a Gandhi antes que a Jesús en un porcentaje casi ocho veces superior. Y al protagonista de los Evangelios le anteponen abiertamente aquel mitificado reverendo King, de quien sus propios seguidores están tomando distancias, no sin cierto embarazo.

Quisiéramos que se nos desmintiera la sospecha que nos acecha dolorosamente, sobre que lo que distingue a cierto <<mundo católico>> es una crisis de la fe, que tal vez se esconde detrás de un compromiso que en muchos de los jóvenes sólo tiene motivaciones humanas, filantrópicas. Es un impulso generoso pero que, pese a las apariencias, tiene poco que ver con la auténtica caridad cristiana, que no es un amor hacia el género humano por su amabilidad intrínseca (incluso a menudo no lo es en absoluto, empezando, naturalmente, por nosotros mismos), sino porque en cada uno de ellos la luz de la fe vislumbra al hermano con el Padre común, el rostro doliente de Cristo, salvado a costa de la cruz.

[1] Hay que tener en cuenta que la primera edición del libro se publicó en el año 1992 en Italia.


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