38. Crímenes


La tendencia italiana a la autodifamación, alimentada sin tregua desde los medios de comunicación o las conversaciones de café, cada vez está más inclinada a pensar que Italia es el pozo de los vicios de todo el mundo. Los países del norte ponen mucho cuidado en alimentar el complejo inverso, es decir, el de superioridad, sustentado en la convicción de que el catolicismo estropeó irremisiblemente el carácter de los pueblos afligidos por él. En cambio, el protestantismo…

Esto es lo que expone en un diario inglés un tal Paul Johnson que, además de periodista informado, es un historiador bastante inconformista. Johnson llega a proponer una Europa dividida por una barrera sanitaria que seguiría las fronteras confesionales: al sur la leprosería en la que confinar a los viciosos y supersticiosos <<papistas>>, vigilando que sus virus no contagien a los demás; al norte, los ciudadanos superlativamente íntegros, purificados por Lutero, Calvino y Enrique VIII. Sin embargo, alguien ha intentado poner en cifras estos datos –lo ha hecho incluso el Ministro del Interior italiano-, pero ha sido acallado por los colegas parlamentarios y los opinión maker (forjadores de opinión).[1]

Basta citar unas pocas cifras para demostrar que a Italia no le corresponde el primer puesto en la escala de la mala vida. Si, para empezar, tomamos el número de crímenes (de todo tipo, sin considerar su gravedad) observaremos con sorpresa que la ciudad más <<criminal>> de Europa es Copenhague. Pues sí, precisamente la muy luterana capital de la muy protestante Dinamarca, donde un católico es una rareza que se contempla con altanera sospecha. Allí arriba, entre aquellos míticos <<ciudadanos ejemplares>>, la incidencia del crimen fue en 1990 de 21,198 por cada cien mil habitantes, lo que a grandes rasgos significa que un danés sobre cinco tuvo que vérselas con la ley.

De cualquier modo, la segunda en la clasificación es París, con 14,665 crímenes por cada cien mil habitantes. Sigue Londres (10,594), es decir, otra de las capitales, y de las más virulentas en su desprecio al catolicismo, precisamente la ciudad del tal Paul Johnson que pretendía aislar al sur de Europa. Sigue después Viena, casi a la par con Londres: 10,202. Finalmente, Roma que, con <<sólo>> 6,492 crímenes por cada cien mil habitantes, delinque tres veces menos que Copenhague y casi la mitad que Londres.

Si pasamos de las cifras generales a las particulares no hallaremos un solo sector criminal en el que Italia vaya a la cabeza: ni en los robos, que en un año han sido 49,633 en Francia y 36,830 en Italia, seguidos con un número casi idéntico (36,200) por los ingleses y galeses. En realidad, el conjunto de la Gran Bretaña supera ampliamente a Italia, pues en la cifra anterior no se incluyen Escocia y el Ulster, que poseen una administración de policía autónoma y otros criterios estadísticos.

Luego, en último término respecto a los robos, está la <<tranquila>> Alemania, con 35,111, siempre en el mismo año. Sin embargo, los Alemanes se hallan en un pavoroso primer lugar respecto al número de suicidios: 9,216 contra 3,806 en Italia (Francia: 8,500). Con 3,776 casos los franceses encabezan con gran ventaja la triste clasificación de la violencia carnal, seguidos por Alemania, Inglaterra y Gales, mientras que Italia aparece muy distanciada, con sólo 680 casos en todo 1990.

Pero volviendo al capítulo más negro, el de los homicidios, el país con mayor número de ellos es Alemania: 2,387. Italia cuenta con un poco honorable segundo lugar, si bien bastante distanciado de los alemanes: 1,696. El <<caso italiano>> se caracteriza por el hecho de que el 75 % de los homicidios se concentra en las zonas meridionales y sólo en unas pocas de ellas. Sin el sur de mafias y camorras varias, Italia sería uno de los lugares del mundo donde menos se mata. Pero no todo el sur es igual: al parecer, la menor tasa de criminalidad de toda la península se da en Molise; también la Basilicata es, al menos por ahora, una de las zonas inmunes a la furia sanguinaria del sur y además una de las regiones europeas menos afectadas por la ilegalidad. Según las estadísticas, las <<católicas>>, aunque <<meridionales>>, Campobasso, Isernia, Potenza, Matera son infinitamente más seguras que muchas otras ciudades del norte de Europa, pese a los Lutero y Calvino de sus respectivos pasados.

Como de costumbre, las cosas son muy distintas de lo que cierta propaganda ideológica divulga y que nuestra credulidad acepta como bueno.

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[1] La primera edición del libro materia de síntesis fue publicada en el año 1992.


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